La técnica del «Realismo» en el tatuaje se destaca por su capacidad para crear diseños que imitan la apariencia de fotografías o imágenes reales. Surgió como una evolución natural del arte del tatuaje, buscando alcanzar un nivel de detalle y precisión sin precedentes. Esta técnica se caracteriza por el uso experto de sombreados y gradaciones de color para producir efectos tridimensionales que dan la ilusión de profundidad y realidad en la piel del cliente.
La historia del «Realismo» en el tatuaje se remonta a fines del siglo XX, cuando los avances en las técnicas y el equipamiento permitieron a los artistas explorar nuevas fronteras en el arte del tatuaje. A medida que el tatuaje ganaba reconocimiento como una forma de arte legítima, los artistas comenzaron a experimentar con estilos más realistas, inspirados en pinturas, fotografías y obras de arte. Hoy en día, el «Realismo» sigue siendo una de las técnicas más populares y solicitadas en el mundo del tatuaje, ofreciendo a los clientes la posibilidad de llevar consigo retratos impresionantes y representaciones precisas de objetos, paisajes y personas en su propia piel.